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La Leyenda de Héroes del Silencio continua (cavilando sobre uno de mis grupos favoritos)

Vaya por delante que yo era un fan de poster y camiseta y que lo sigo siendo aunque con la moderación que te da la edad. Lo soy también, en menor grado, pero casi igual, de Bunbury y por todo esto no creo que sea demasiado objetivo.

De repente, como cada cierto tiempo, los tenemos de nuevo en la palestra con lanzamientos ligados a su obra: libros como «Héroes de Leyenda» de Antonio Cardiel , El documental de Netflix «Héroes, Silencio y Rock & Roll», con su correspondiente nuevo doble recopilatorio homónimo que no aporta nada y una notable presencia en los medios que nos recuerdan la historia de una de las bandas ibéricas más importantes del pop y el rock en español.

Héroes del Silencio fueron odiados y amados, supieron crearse un culto alrededor de seguidores que nos sumergimos en su mundo, un poco al modo de secta comandada por el club de fans Las Líneas del Kaos.

Desde ese pop-rock dramático de tintes oscuros, con muy posibles influencias de David Bowie, The Cure, Peter Murphy. o U2 hasta el rock contundente, casi de estadio, con algunas canciones de hard-rock incluidas, pasaron cuatro álbumes de estudio y otros tres directos en vida del grupo. Por el medio, en su evolución, rozaron el rock gótico y el post-punk, o así lo pensábamos (escuchad «El cuadro II»), y nos recordaron también a bandas como The Mission o The Cult. Merchandising de todo tipo, decenas de cd’s piratas con conciertos o primeras maquetas, el éxito en otros países como Alemania y las crónicas de sus giras por Europa y Ámérica fueron dando forma a la leyenda.

Su primer álbum: «El Mar no cesa»(1988) que algunos tildaron de blando, ya de entrada por ser Gustavo Montesano, componente de Olé Olé, su productor, no era, a mi modo de ver, nada meloso, ni melifluo. Tal vez podría ser, para algunos, empalagoso por la opulencia de la voz de Enrique, que algunos llegaron a comparar con Raphael, los recargados arpegios de Juan Valdivia o la nítida pomposidad de la producción. Todo el sonido, en general, era más suave de lo que ellos eran en directo. Con todo, canciones como «Mar adentro», «Flor venenosa, «Hace tiempo» o la insigne «Héroe de Leyenda», que les sirvió como presentación en un maxi-single el año anterior, gozan de un nivel de originalidad y me atrevería a decir que de calidad poco habitual en tierras ibéricas. Con el paso del tiempo, sus aparentes defectos se convirtieron en virtudes, como la imponente base rítmica de Pedro Andreu y Joaquín Cardiel.

«Senderos de Traición»(1990) fue su punto culminante, un álbum, prácticamente perfecto, oscuro, pero asequible, críptico, pero atractivo. La prensa se empeñaba en intentar calificarlo: rock siniestro, rock gótico, post-punk, rock mesiánico, rock baturro, rock de los Monegros… Contaron esta vez con Phil Manzanera, guitarrista de Roxy Music, que los grabó tal como sonaban en directo, siendo uno de los mayores aciertos de la producción. Personalmente acabé cogiéndole manía a «Entre dos tierras», sonaba tanto en cualquier parte que, durante mucho tiempo puse él álbum desde la canción dos. Dicha segunda canción era «Maldito duende» y aunque estuvo cerca de cansarme no fue así. El resto me gustan igual que el primer día, salvo «Despertar» que en una época se me hacía pesada. Mis preferidas, ahora y siempre, «La Carta», «Malas intenciones» y «Decadencia» , aunque el resto las disfruto casi igual. A día de hoy me he reconciliado con la primera canción y siento la misma devoción por el disco que cuando lo compré a finales de 1990.

El barroco álbum «El Espíritu del Vino»(1993) hacía honor a uno de los temas más emblemáticos del mismo. Siguiendo la cita de Willian Blake: «El camino del exceso lleva al palacio de la sabiduría“ el disco inicia un cambio hacia diferentes direcciones que Manzanera intenta encaminar acabando en una obra difusa, recargada, extensa, pero que, a pequeñas dosis, funciona muy bien en la mayoría de los casos. La nuevas experiencias de los Héroes, como el viaje a la India, introducen nuevos instrumentos, pensamientos y puntos de vista distintos entre sus miembros. Aún así, el disco fue un éxito, realizando una «Gira del exceso», que se tomaron al pie de la letra, con la gran colaboración del guitarrista Alan Boguslavsky

En las canciones empiezan a introducir elementos del hard-rock setentero rozando el heavy en algunos momentos, pero también hay huecos para sonidos que nos recuerdan a su esencia como en «La sirena varada», «Tesoro» o la mayor parte de «La herida» exceptuando su adrenalínico final. Destaca como desenlace, el preciosismo de «La alacena», canción muy alejada del resto de su repertorio, con piano incluido, de la que oí y leí algunas críticas, pero que muchos agradecimos en su momento después de un álbum cargado de disparos en muchas direcciones.

En su cuarto y último álbum de estudio, «Avalancha»(1995), abandonan ya de forma casi total, su vertiente romántico-oscura convirtiéndose es una especie de dinosaurios del rock. No en vano dirige la producción de este trabajo, Bob Ezrin, responsable de producciones para, nada menos que, Alice Cooper, Kiss, Aerosmith o los mismísimos Pink Floyd.

Sin abandonar, especialmente Bunbury, su toque glamuroso, se embarcan en una mezcla de rock alternativo contemporáneo y hard rock setentero. Los riff de «Rueda Fortuna» o «Parasiempre» atestiguan esa cercanía al rock duro, al parecer más del gusto de Valdivia. Poco queda ya de los primeros héroes, de esa herencia, post-punk y algo siniestra, ni del rock gótico al que se acercaron y del que, al igual que muchas bandas del género nunca llegaron aceptar públicamente.

A pesar de todo sigue siendo un disco enorme, con canciones como «La chispa adecuada» «Deshacer el mundo» o «Iberia sumergida». Una de mis canciones preferidas y en la que yo noto más la presencia de productor de Pink Floyd es «La espuma de Venus» donde Juan se deja el alma y su guitarra trasmite un sentimiento sincero, muy lejos de los complejos arpegios atmosféricos y etéreos que le dieron a conocer, pero en consonancia con los mejores guitarristas de siempre.

Después de todo esto llego la debacle, su separación en 1996, nos dejó perplejos a muchos, aunque enseguida supimos que Enrique continuaba en solitario de forma casi inmediata, pero eso ya es otra historia.

«El Sur» de Bunbury y Love Of Lesbian

No voy a negar que soy seguidor de Bunbury desde aquel «Héroe de Leyenda» de Héroes del Silencio y fan, bastante acérrimo, desde el segundo álbum, de tal insigne banda, «Senderos de traición». Bunbury ha sido una influencia directa en mi vida a varios niveles y Love Of Lesbian una banda que siempre estuvo en boca de algunas de mis amistades más jóvenes y con quién tengo amigos/conocidos comunes.

Con todo, y aunque con menos interés e intensidad que al zaragozano, siempre observaba de reojo la trayectoria de Santi Balmes y los suyos, especialmente desde que empezaron a interpretar sus canciones en castellano.

«El Sur» es una canción que tiene gran parte de lo que me gusta de ambos artistas, incluso me atrevería a decir que la guitarra emula sutilmente el estilo de Juan Valdivia. Bunbury no ensombrece a Balmes como ha ocurrido en otras colaboraciones y el resultado, en conjunto, es de un equilibrio artístico muy notable.

Una de las formas que me da por interpretar libremente la canción, es que no siempre hay que ir por el camino recto hasta el lugar adecuado, si no que a veces hay que dejar esa senda para llegar realmente a donde quieres ir. En las relaciones personales o en la íntima conversación con uno mismo, tal vez deberíamos dejar de seguir a personas que nos absorben demasiado, volver a creer en nuestras posibilidades y salir de abismos interminables soltando lastre.

Motivos religiosos, tal vez para recuperar cierta fe, inundan con estética cristiana un videoclip entre lo onírico y lo barroco que no defrauda.

No falta mucho tiempo para el nuevo disco de Love of Lesbian y han anunciado ya la primera parte de su gira como el Festival Jardins Pedralbes (3 de junio, Barcelona) y el Nits al Carme (1 de mayo, Valencia), Todas las entradas se pondrán a la venta en su web oficial. En esta primera parte pasarán por: Sevilla, Pamplona, Girona, Madrid, Murcia, Mérida, Zaragoza, Las Palmas de Gran Canaria, San Sebastián y Palma de Mallorca.

De momento con adelantos de su futuro álbum como éste, la espera se hace más amena hasta ese 16 de abril, fecha en que se publicará “V.E.H.N.”

Las «Malas Tierras» de Johnny Burning

Nada nuevo, ni falta que hace, rock convencional, pero necesario. Aires nostálgicos y buen hacer. Suena tan viejo que resulta tierno, entrañable. Sí, ya sabemos que el rock and roll no debería haber acabado así, provocando ternura, aún así, nos alegra que este legendario personaje esté lo suficientemente en forma.

Johnny Burning estrenó el pasado 12 de Febrero el segundo single de su nuevo álbum “Hagámoslo”. Se trata del tema “Malas tierras”, canción que, desde los primeros compases, nos lleva la clásico sonido Burning de los años 80.

Una canción intimista y emotiva, con el sello castizo y vacilón que, desde sus inicios caracterizó a esta banda madrileña y que Johnny ha sabido conservar, pese a los vaivenes y sucesivos cambios de formación desde la marcha, primero de Toño Martín, y más tarde de Pepe Risi.

Tiene un enorme mérito haber sabido conservar la esencia de un grupo tan peculiar y personal durante tantos años y que en pleno 2021, con un Johnny maduro y las ideas claras, los sonidos retengan el sabor de una época inolvidable.

Perfecto para fans del rock clásico, el rock estatal 70’s/80’s y nostálgicos en general.

A Bote Pronto: Recuperando esencias, casi olvidadas, con su Rock In Vitro

Si os dijéramos, a los más jóvenes, que hubo un tiempo en que bandas como Obús, Leño o Barón Rojo fueron Nº 1 en Los 40 principales no nos daríais crédito, pero lo cierto es que fue así.  Y todo esto mucho antes de festivales como el Viña Rock, El Esparrago Rock o del éxito masivo (o casi) de bandas como Barricada, Extremoduro, Platero y Tu, Marea o Mago de Oz.

Ahora todo esto parece harto complicado, tedioso, algo que difícilmente volverá a ocurrir…  A Bote Pronto llevan ya, más de ocho años rodando y si bien es cierto que, casi todos sus miembros, pertenecían también a otras bandas y que sus fundadores eran muy adolescentes cuando empezaban, no deja de ser significativo el paso del tiempo para presentar su primera maqueta. Una demo de cinco canciones que, sin quererlo, acabará llamándose «Rock In Vitro», tal y como ellos se autodenominan.

La Banda de Sant Feliu de Llobregat (BCN) contempla toda la tradición del rock urbano, con cierta actitud heredada, entre otras cosas, del punk suburbano del que, poco a poco, se alejan hacia ciertos ramalazos del hard rock más callejero, como en las guitarras de «Encerrado en mi zulo». También tenemos el  momento tierno, lo encontramos en la encantadora y creíble entrada de «Todo va bien». «No puedes más» es un rock and roll clásico, con un punto Stones, inédito en ellos y que les queda realmente bien. «Instinto animal» recoge un poco todas sus influencias, mientras que su canción bandera «No me dejes más Rock ‘n’ roll» define todo lo que han sido y nos da una idea del futuro rockanrolero que se les vislumbra.

Las letras hablan como es de esperar, de cosas cotidianas desde un punto personal, con reminiscencias a las formas de escribir de autores que no es necesario nombrar. Son fans de ciertos ídolos y se nota… y creemos que eso esta bien. En cualquier caso, tanto en los textos como en la instrumentación, se desenvuelven con bastante  soltura, cumpliendo con creces su cometido. Una producción acertada en un futuro álbum redondearía la propuesta.

Nos nos dejes más rock and roll, porque, desde tu subgénero más electrónico hasta el más acústico, perderían el sentido. Porque esta página no existiría, aunque se llame Iberia Pop. No nos dejes más porque sin ti, no brilla ni el sol.

No perdáis de vista a esta banda!

Larga vida al rock !

La presentación de dicha maqueta será el 10/02/2017 en Milenio (Sant Feliu de Llobregat- Barcelona) 22:30H.

Entrada libre