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Síbaris: echando de menos las noches y su ocio pecaminoso

Hoy me toca hacer autobombo y explicar que, hace un par de semanas, mi grupo Síbaris publicó un nuevo single, consecuencia de los últimos tiempos vividos bajo la distopía de una pandemia tan previsible como inesperada.

Encerrados en casa, Síbaris hemos pasado, como todos, las horas oscuras de esos pandémicos días sin noches, añadiendo a las lamentaciones generales, la razonable imposibilidad de poder estar en el lugar donde empezó nuestra aventura y del que, en parte, somos fruto: el ocio nocturno. Dicho sector ha sido de los más perjudicados por la pandemia y justo nos parece reivindicar que lo echábamos de menos a pesar de saber que era necesario su cierre; no tanto la falta de apoyo que ha sufrido en general.

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Este nuevo single, “Los días sin noches”, homenajea así, ese mundo de noctámbulos e insomnes. Por esta razón y tal vez inducidos por la temática, nos hemos dejado influir por ciertos sonidos post-disco y guitarras funkeras, sin dejar de lado nuestra base synthpop ni nuestra querencia a la new wave o el glam.

En la, ya habitual, simbólica “cara B”, hemos incluido nuestro primer tema instrumental, muy cercano al techno pop primitivo de hace más cuatro décadas, aplicando humildemente y si pretensiones, lo aprendido de artistas como Kraftwerk, OMD o Jean-Michel Jarre, pero añadiendo sutilmente guitarras, para rozar tangencialmente, proyectos, más progresivos, como el del inquieto Alan Parsons, entre otros. Su título: “Síntesis de un mundo anterior”

Puedes encontrar estás canciones en todas, o la mayoría, de plataformas digitales. Por la parte que me toca y siendo autor de las mismas, espero que os gusten y las disfrutéis.

Para los que ya comentan que hemos cambiado, dejando de lado los tintes oscuros, decirles que nuestros orígenes no se van abandonar aunque, en esta etapa, estemos algo más luminosos. Puede que sea por necesidad vital, por todo lo que está pasando o por pura experimentación. Lo que hagamos en el futuro, el tiempo lo dirá.

Gracias a todos los que nos apoyáis.

Los amigos de Valenlao

«Todos mis amigos»
el segundo sencillo de adelanto
de su disco «Posidonia»

La canción viene acompañada de un magnífico videoclip grabado por amigos de la banda con nociones de audiovisuales, los mínimos recursos y una única localización, han conseguido plasmar a la perfección la esencia del tema.

Después del éxito de «La Teoría del Big Bang» y la buena acogida del público y crítica de los medios, Valenlao nos adelantan «Todos mis amigos» segundo single de su próximo Ep que verá la luz en unos meses.

Todos mis amigos” es un tema bailable y desenfadado en el que Valenlao y su banda miran hacia el pasado para rememorar antiguas amistades y los buenos momentos vividos. “Todos mis amigos” es una canción amena y alegre que tiene como principal argumento pasar un rato divertido mientras estás con tus amigos en una terraza de verano.

Presentarán nuevas canciones en la sala Madchester de Almería,
el sábado 24 de julio.
Anticipadas disponibles en Wegow

Lutdennm desde la vía láctea: «El silencio también es música»

Si hay alguien envidiablemente soñador por estos lares, ese es el barcelonés Albert G. Pedrosa (para mi simplemente Tito). Compartí con él formaciones hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana. Enero y Desiderium fueron tales bandas, la segunda consecuencia directa de la primera e iniciamos un viaje del techno pop más estricto a un pop-rock, algo barroco y de factura indefinida.

Tal vez en dicha indefinición se encuentre su alter ego Lutdenmm, acrónimo de La Última Tentación de Noneim. Un proyecto de pop-rock absolutamente personal, con toques de synthpop y electrónica, en el que lleva varios lustros y que ahora, tras un tiempo apartado de los escenarios, retoma con toda su fuerza.

Hace unos días, el pasado 4 de junio, nos ofreció un adelanto de su inminente nuevo trabajo de estudio «El silencio también es música». Este primer bloque consta de cuatro temas introspectivos alrededor del amor, las relaciones y la búsqueda de uno mismo. «Vía láctea», «Alguien en la oscuridad», «Quan el temps s’acaba» y «Dime si duermes», una versión de, los siempre reivindicables, Santuario, muy bien adaptada y encajada con el resto de canciones, que se mueven entre el intimismo y cierta épica de lo cotidiano, pues a Lutdennm, ir más allá de la simple realidad, sea a la citada Vía láctea o al planeta más lejano, es un incentivo para seguir creyendo en lo que hace.

El ingeniero de sonido y productor Gugu Martínez, colaborador de conocidos nombres (Nacho Cano, Undrop, McNamara, Mecano…), se ha encargado de dicha producción que cuenta también con un videoclip de animación, muy acorde con el imaginario del artista, ilustrado por Joan Pau Pugès Allegue, dirigido por el mismo Albert y que según sus palabras nos acoge en su refugio mas personal, sin miedos ni ataduras en un viaje sin paradas y con un único destino: la libertad individual.

Desde aquí, poco más, recomendar su escucha en cualquiera de vuestras plataformas de streaming y animaros a ver alguno de sus conciertos si os pilla a mano porque no os defraudará. Por mi parte: mis mejores deseos para esta nueva etapa de un antiguo compañero de viaje al que me encuentro de vez en cuando en este complicado camino y al cual agradezco el recorrido compartido igual que al resto de compinches en mis diversas aventuras musicales.

El DJ, Dani Tamayo, se presenta promocionando su ep «Biohazard»

Las apariencias engañan y no os vamos explicar porque lo decimos, pero a veces te equivocas de forma afortunada. Hemos descubierto a este Dj y artista valenciano, que conserva el legado de lo mejor que Valencia nos dejó en los 80 y primeros 90. Oscuridad bailable con electrónica bien ejecutada y synthpop vigoroso con toques dark.

El remix de Cyborgdrive es un pelotazo incluido en su nuevo ep «Biohazard», pero vamos a dejar que Dani Tamayo se presente y nos cuente quién es:

«Comencé como DJ profesional en Valencia en 1997, donde estuve desempeñando esta labor hasta 2015, año en el que tuve que mudarme a Galicia. Entonces continué esta faceta pero subiendo las sesiones a la plataforma de streaming Mixcloud y promocionándolas en Facebook y Twitter. A raíz de esto entré en contacto con muchos artistas del circuito synthpop internacional, una comunidad muy abierta y amistosa que me animaron a publicar mi propia música que, hasta entonces, sólo había utilizado en mis sesiones desde finales de los 90 o que sólo hacía como afición, ya que todo intento de publicarlas o recibir apoyo en este país fue infructuoso. Auto-publiqué mi álbum debut en diciembre de 2020, después de haber lanzado tres singles que fueron bien acogidos en radios europeas, americanas y australianas que dan cabida a este género y a artistas independientes. En los seis singles que llevo publicados he tenido la satisfacción de contar con grandes artistas a los que admiro profundamente, como el prolífico francés Peter Rainman de People Theatre, los ingleses Gary Watts de Nature of Wires (recientemente nombrado artista de la semana en BBC Music) y Daniel Graham (LorD and Master), el sueco Patrik Hansson (Vanguard, Uncreated), los alemanes Ulf Müller (Projekt Ich) y Daniel Wagner (Outsized, Obscure) el estadounidense Eric C. Powell y sobre todo, mención especial para los españoles Paco Butrón (Cyborgdrive), Albert Roda (Lifelong Corporation) y Raúl Muñoz-Torrero (Insight). Mi último maxi-single fue lanzado hace pocos días»

https://danitamayo.bandcamp.com/

Lo dicho, no le perdáis la pista porque en breve lanza nueva edición del álbum debut «New Life» remezclado enteramente por Cyborgdrive. De momento os dejamos este vídeo que no tiene desperdicio.

La Leyenda de Héroes del Silencio continua (cavilando sobre uno de mis grupos favoritos)

Vaya por delante que yo era un fan de poster y camiseta y que lo sigo siendo aunque con la moderación que te da la edad. Lo soy también, en menor grado, pero casi igual, de Bunbury y por todo esto no creo que sea demasiado objetivo.

De repente, como cada cierto tiempo, los tenemos de nuevo en la palestra con lanzamientos ligados a su obra: libros como «Héroes de Leyenda» de Antonio Cardiel , El documental de Netflix «Héroes, Silencio y Rock & Roll», con su correspondiente nuevo doble recopilatorio homónimo que no aporta nada y una notable presencia en los medios que nos recuerdan la historia de una de las bandas ibéricas más importantes del pop y el rock en español.

Héroes del Silencio fueron odiados y amados, supieron crearse un culto alrededor de seguidores que nos sumergimos en su mundo, un poco al modo de secta comandada por el club de fans Las Líneas del Kaos.

Desde ese pop-rock dramático de tintes oscuros, con muy posibles influencias de David Bowie, The Cure, Peter Murphy. o U2 hasta el rock contundente, casi de estadio, con algunas canciones de hard-rock incluidas, pasaron cuatro álbumes de estudio y otros tres directos en vida del grupo. Por el medio, en su evolución, rozaron el rock gótico y el post-punk, o así lo pensábamos (escuchad «El cuadro II»), y nos recordaron también a bandas como The Mission o The Cult. Merchandising de todo tipo, decenas de cd’s piratas con conciertos o primeras maquetas, el éxito en otros países como Alemania y las crónicas de sus giras por Europa y Ámérica fueron dando forma a la leyenda.

Su primer álbum: «El Mar no cesa»(1988) que algunos tildaron de blando, ya de entrada por ser Gustavo Montesano, componente de Olé Olé, su productor, no era, a mi modo de ver, nada meloso, ni melifluo. Tal vez podría ser, para algunos, empalagoso por la opulencia de la voz de Enrique, que algunos llegaron a comparar con Raphael, los recargados arpegios de Juan Valdivia o la nítida pomposidad de la producción. Todo el sonido, en general, era más suave de lo que ellos eran en directo. Con todo, canciones como «Mar adentro», «Flor venenosa, «Hace tiempo» o la insigne «Héroe de Leyenda», que les sirvió como presentación en un maxi-single el año anterior, gozan de un nivel de originalidad y me atrevería a decir que de calidad poco habitual en tierras ibéricas. Con el paso del tiempo, sus aparentes defectos se convirtieron en virtudes, como la imponente base rítmica de Pedro Andreu y Joaquín Cardiel.

«Senderos de Traición»(1990) fue su punto culminante, un álbum, prácticamente perfecto, oscuro, pero asequible, críptico, pero atractivo. La prensa se empeñaba en intentar calificarlo: rock siniestro, rock gótico, post-punk, rock mesiánico, rock baturro, rock de los Monegros… Contaron esta vez con Phil Manzanera, guitarrista de Roxy Music, que los grabó tal como sonaban en directo, siendo uno de los mayores aciertos de la producción. Personalmente acabé cogiéndole manía a «Entre dos tierras», sonaba tanto en cualquier parte que, durante mucho tiempo puse él álbum desde la canción dos. Dicha segunda canción era «Maldito duende» y aunque estuvo cerca de cansarme no fue así. El resto me gustan igual que el primer día, salvo «Despertar» que en una época se me hacía pesada. Mis preferidas, ahora y siempre, «La Carta», «Malas intenciones» y «Decadencia» , aunque el resto las disfruto casi igual. A día de hoy me he reconciliado con la primera canción y siento la misma devoción por el disco que cuando lo compré a finales de 1990.

El barroco álbum «El Espíritu del Vino»(1993) hacía honor a uno de los temas más emblemáticos del mismo. Siguiendo la cita de Willian Blake: «El camino del exceso lleva al palacio de la sabiduría“ el disco inicia un cambio hacia diferentes direcciones que Manzanera intenta encaminar acabando en una obra difusa, recargada, extensa, pero que, a pequeñas dosis, funciona muy bien en la mayoría de los casos. La nuevas experiencias de los Héroes, como el viaje a la India, introducen nuevos instrumentos, pensamientos y puntos de vista distintos entre sus miembros. Aún así, el disco fue un éxito, realizando una «Gira del exceso», que se tomaron al pie de la letra, con la gran colaboración del guitarrista Alan Boguslavsky

En las canciones empiezan a introducir elementos del hard-rock setentero rozando el heavy en algunos momentos, pero también hay huecos para sonidos que nos recuerdan a su esencia como en «La sirena varada», «Tesoro» o la mayor parte de «La herida» exceptuando su adrenalínico final. Destaca como desenlace, el preciosismo de «La alacena», canción muy alejada del resto de su repertorio, con piano incluido, de la que oí y leí algunas críticas, pero que muchos agradecimos en su momento después de un álbum cargado de disparos en muchas direcciones.

En su cuarto y último álbum de estudio, «Avalancha»(1995), abandonan ya de forma casi total, su vertiente romántico-oscura convirtiéndose es una especie de dinosaurios del rock. No en vano dirige la producción de este trabajo, Bob Ezrin, responsable de producciones para, nada menos que, Alice Cooper, Kiss, Aerosmith o los mismísimos Pink Floyd.

Sin abandonar, especialmente Bunbury, su toque glamuroso, se embarcan en una mezcla de rock alternativo contemporáneo y hard rock setentero. Los riff de «Rueda Fortuna» o «Parasiempre» atestiguan esa cercanía al rock duro, al parecer más del gusto de Valdivia. Poco queda ya de los primeros héroes, de esa herencia, post-punk y algo siniestra, ni del rock gótico al que se acercaron y del que, al igual que muchas bandas del género nunca llegaron aceptar públicamente.

A pesar de todo sigue siendo un disco enorme, con canciones como «La chispa adecuada» «Deshacer el mundo» o «Iberia sumergida». Una de mis canciones preferidas y en la que yo noto más la presencia de productor de Pink Floyd es «La espuma de Venus» donde Juan se deja el alma y su guitarra trasmite un sentimiento sincero, muy lejos de los complejos arpegios atmosféricos y etéreos que le dieron a conocer, pero en consonancia con los mejores guitarristas de siempre.

Después de todo esto llego la debacle, su separación en 1996, nos dejó perplejos a muchos, aunque enseguida supimos que Enrique continuaba en solitario de forma casi inmediata, pero eso ya es otra historia.