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Electrónica urbana en las “Extrapolaciones” de Fangoria

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Hoy viernes, 15 de febrero, se publica “Extrapolaciones y Dos Preguntas”, el nuevo trabajo de Fangoria con el que celebran los 30 años de trayectoria bajo el nombre de la formación más longeva de Alaska y Nacho Canut. Una recopilación que abarca desde 1989 hasta el 2000 con canciones que han marcado al dúo. También incluye dos canciones inéditas en forma de preguntas, cuyo primer single, “¿De qué me culpas?” ya conocemos desde hace unas semanas a través de ese interesante vídeo de Juan Gatti

Desde OBK a Los Planetas pasando por Family, McNamara o La Buena Vida, sin olvidar a su ex-compañero de aventuras el malogrado Carlos Berlanga cuya versión “¿Qué sería de mi sin ti?”, nos trae un original recuerdo de “¿Cómo pudiste hacerme esto a mi?”, ya que la canción de Carlos en solitario es una secuela del éxito de Alaska y Dinarama.

Se abre el álbum con la inesperada versión de OBK “Historias de amor” que, en general, ha gustado bastante y que avisa rápidamente por donde puede ir el resto del disco: profusión electrónica con sonidos de actualidad que hacen concesiones a ritmos urbanos y se acerca peligrosamente, aunque de forma elegante, al reggaeton en temas como “La banda sonora de una parte de mi vida” de Los Sencillos (en esta ocasión muy mezclada acertadamente con calipso). Algunas canciones como “Coches de choque” de Corcobado han costado bastante de digerir a pesar de sus guiños disco, en especial el de “Let’s all chant” de Michael Zager. “Diferentes” queda algo lejos de esa maravilla electropop que realizaron Ellos y la otra canción inédita “¿Quién te has creído que soy?” deja perplejo, tal vez por su comercialidad con aires de modernidad.

No obstante el dúo maravillas no podía pasar sin traernos algunas y aquí nos traen las versiones de Killer Barbies “Solo para ti”Parade “Metaluna”, La Buena Vida “Tormenta en la mañana de la vida” o Los Planetas “Santos que yo pinté”, que son de lo mejor del disco, unas delicias más que agradables. Tampoco desentonan las de Family “Dame estrellas o limones“ McNamara “Gritando amor” como homenaje a la dance music noventera y esa apropiación bien debida al clásico de Gala “Freed from desire”, además de la solvente “Llorando por ti” del Ku Minerva. 

Un trabajo irregular, con una producción excesivamente urban para nuestro gusto, pero con un sonido excelente que no dejará indiferente a los fans ni a los seguidores ocasionales. Nosotros echamos de menos las guitarras de “Arquitectura Efímera” o “El Extraño Viaje” y el tono menos comercial de discos como “Una temporada en el infierno”, aunque todo esto pueden ser tópicos o simplemente nostalgia.

Grabado en los Milkyway Studios (San Cugat del Vallés – Barcelona), en Ground Control Studios (Londres) y en los Etudios 54 (Torrelodones – Madrid). Producido por Juan Sueiro y Guille Milkyway, con mezclas de Jon Klein. Un proyecto que tendrá segunda parte después del verano: si en el primer volumen, como indica el título, se recogen canciones editadas en los últimos años del siglo XX, el segundo abarcará desde 2001 hasta la actualidad, recorriendo las tres décadas de vida de Fangoria.

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Overlain y lo inexorable

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En mayor o menor medida, muchos hemos sufrido la perdida de alguien querido por enfermedades implacables o difíciles de superar. Overlain vivió una situación así recientemente y han querido dedicarle su último vídeo “Es cruel” a esa persona que ya no está físicamente en nuestro mundo.

Este vídeo, sencillo y sin pretensiones, muestra claramente el dolor y el amor.  Una cámara gira alrededor del vocalista que expresa perfectamente el sentido de la canción, mientras diversos filtros parecen matizar sentimientos y emociones.

Dicha canción pertenece a “Estado global” un álbum que el dúo publicó el pasado año, su quinto disco, con un sonido resueltamente tecno pop con mucho ritmo, bailable y optimista a pesar de todo en la mayoría de los casos. Un trabajo producido íntegramente por José Morata aka Trikinosis y que nosotros, sin duda, volvemos a recomendar.

Desde aquí todo nuestro cariño a Hervé.

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Laura Krieg y su synthpop brutalista

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Brutalista llama Laura Krieg a su synthpop oscuro y con visos industriales. La artista quiere, mediante su música romper con la depresión blanda que gobierna el mundo y posicionarse frente a la corriente de mediocridad dominante.

Laura es una cosmonauta musical, una española afincada en Montreal que ademas gira con Johnny Couteau.

Presentó la pasada primavera este primer álbum  bien definido a pesar de las muchas referencias que contiene. Cantando en inglés, frances y español,  dice conseguir con su brutal y particular synthpop aunar nada menos que ciertos guiños a Rita Mitsouko, Bruce Springsteen y Lebanon Hanover. La atmósfera es envolvente e inquietante, como la voz de Krieg. La profusión de sintetizadores resuenan potentes en nuestros oidos junto a sus duras percusiones. En definitiva este “Recherche Spatiale” es un debut más que digno que debemos tener en cuenta. No apto para oídos frágiles ni mentes acostumbradas a la música presuntamente amable.

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Más sangre, dolor y muerte en “Dalek”: el último trabajo de Kill Bill G

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Cuando uno se enfrenta a la temible hoja en blanco, tiene que hacer un pequeño ejercicio de superación para vencer, una vez más, ese inmáculo fondo y encontrar, al menos algunas palabras, con sentido y credibilidad suficiente como para que alguien quiera volver a leerte. Pues bien, ese miedo se transforma en auténtico pavor cuando tienes que escribir sobre “Dalek”, la última pesadilla de Kill Bill G.

Este es un álbum que, para empezar, defiende este sustantivo al máximo, pues es una verdadera colección de canciones, un compendio de temas que te pueden horrorizar en todos los sentidos o atrapar directamente. Podríamos decir que el disco es largo, incluso eterno, que las letras rozan lo pueril, que si te despistas cambia la canción y te crees que estás en la misma, que resulta repetitivo o que las voces cantar, lo que se dice cantar, como que no.

Correcto. Si lo escuchas y piensas todo lo anterior estás más cerca de la verdad que nunca. Otra cosa muy diferente es que te hayas enterado un ápice de lo que esta banda quiere trasmitir en realidad.

Al igual que unos lúcidos Aviador Dro, Kill Bill G tiene una visión muy particular del mundo. Si el Aviador buscaba el sentido de las existencia en un mundo industrializado y deshumanizado dónde la máquina debía regir nuestras vidas, los que nos ocupan pretenden el imperio del terror para llegar a una especie de éxtasis colectivo, cercano al sadomasoquismo, donde el amor se confunde con el dolor y el placer con la muerte.

Todo esto significa que tienes que entrar irremediablemente en su universo para entender esas letras de voces intencionadamente fantasmales, que esa instrumentación EBM, que por momentos, puede recordarnos a lo mejor del techno valenciano de hace algunas décadas, al future pop o también, como no, al synthpop más oscuro o industrial, tienen todo el valor y sentido

Las cosas son como tienen que ser, coincidimos con la visión escéptica de la duración del álbum, pero tras habernos adentrado en su mundo, vemos grandes momentos como el contagioso y fácil estribillo, pero efectivo, de “Soldado Imperial” o la pasión arrebatadora y enferma de “Vestiré tu Piel”.

“Te mataré” no tiene desperdicio, pero “Lágrimas en la pared” y sobretodo “Vinieron de dentro de” nos parece de lo mejor que se puede oír en este género. Las colaboraciones del legendario Mario Gil y Sonia Electra, son bastante acertadas y el sonido general, bien apretado y realzado, es marca de la casa.

Con cierta inspiración dadaista y una actitud cercana a la misantropía. Kill Bill G no decepciona. No pueden hacerlo. Si así fuera, seguramente se auto-destruirían.

Olvidad lo políticamente correcto y disfrutad del mal sin más.

Sí sobrevivimos a este texto lo sabréis en breve, si no, ha sido un placer.

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Paranormales: Hablemos de Belona, un álbum impecable

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Descubrir por casualidad a esta banda ha sido de lo más grato en lo que llevamos de año, esos sonidos que te recuerdan agradablemente a no sabes muy bien quien, aunque en el fondo lo intuyes, resultan perfectos en el contexto de acercarse a Paranormales con los que, de pronto, sientes muchas cosas en común.

Tras notar de primeras los evidentes y exquisitamente descarados referentes sonoros al synthpop y post-punk más ochenteros, o parafraseándolos “se oye una música lejana que nos resulta muy familiar” empiezas a dejarte llevar por esa profusión de sintetizadores con todo los ecos conocidos que no es necesario nombrar y esa parte de la new wave más difusa y oscura que se fusiona con el post-punk más clásico y también con algunas cosas más actuales del “indie” oficial, tal vez un recuerdo a Editors o a los primeros The Killers.

No obstante lo que nadie dice y nosotros percibimos es ese recuerdo, además de todo lo anterior, a ciertas sonoridades del A.O.R. y el rock sinfónico, más sintetizado, en la contundencia de algunas baterías y en los dibujos de melodías y programaciones que se mezclan magistralmente con guitarras muy bien medidas y atmósferas que te envuelven y te arrastran a su propio mundo. Momentos que nos pueden recordar a discos como “Eye in the sky” de Alan Parsons Project o el “A momentary lapse of reason” de Pink Floyd, pinceladas que se suman a lo más granado del tecnopop europeo y a aquel post-punk que a algunos nos vistió de negro para casi siempre.

“Centinelas” y “Permanecer” ya apuntaban muy bien, pero el álbum en su totalidad consigue un disfrute difícil de conseguir en estos momentos. “Días que se acaban” entra desde el primer momento melódica y triunfante, mientras “Desertores” te sobrecoge suavemente y aunque nos recuerden, en cierto modo, más a los Alphaville ibéricos que a los germanos, el influjo centro-europeo fluye por el álbum al igual que todo lo anglosajón.

“Belona” (Buen día, 2017) es el disco perfecto para combatir la ola de banalidad que nos azota, especialmente en verano, un puñado de canciones realizadas con personalidad y una producción que pudiera parecer ampulosa, pero que en realidad, junto a la colaboración del productor italiano, Maurizio Baggio, resulta totalmente eficaz.

Procedentes de Barcelona, forman el grupo en 2016. Actualmente sus integrantes son: J. Carlos Delgado (bajo, sintetizadores y voz), Ana Ruiz (voz y teclados) y David Toro(guitarra). Una recomendación nada estival que no debes dejar de escuchar ni esperar que llegue el invierno.

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