Las “Expectativas” de Bunbury, más bien oscuras y desesperanzadoras

bunbury-publicara-octubre-esperado-nuevo-album-expectativas-2

Ya está aquí el nuevo álbum del insigne Bunbury, como siempre notición para el panorama musical, aunque a día de hoy cuesta difundir cualquier noticia que no sea política. Y de política social, entre otras cosas, trata en parte, éste disco. A su manera, metiendo poesía en lugares imposibles, mezclando lo personal con lo colectivo. Matices electrónicos con un rock contemporáneo que en algunos breves pasajes nos puede recordar a los añorados Héroes del Silencio. 

“Expectativas”, interesante título, combina la grabación y producción digital con la analógica, reconciliando, a sus recién cumplidos 50 años, el presente, el pasado y, tal vez, el futuro.

Dejando atrás, prácticamente, la exploración de las raíces mediterráneas y latinoamericanas, Enrique vuelve un poco a ese rock oscuro que lo encumbró, pero con otras atmósferas, otras formas y ,sobre todo, otros fondos. Con letras más directas y mucho menos crípticas que las de sus principios y una música mucho más ecléctica, pero dándole un toque homogéneo al conjunto.

Abre el disco la desconcertante y pomposa “La ceremonia de la confusión”, para pasar al momento más glam en “La actitud correcta”, que critica, al parecer, a las estrellas del pop (o rock) prototípicas. En “Cuna de Caín”, una de las canciones que ha provocado más especulaciones sobre el contenido del texto, da, a nuestro parecer, con una de las claves del disco. Otro de los temas más importantes es “En bandeja de plata” que nos muestra, de nuevo, su visión social al igual que la que, quizá guarde mayor conexión con “Palosanto” (2013), “Parecemos tontos”. Del resto, por no alargarnos, destacaríamos “Al filo de un cuchillo”, canción de música oscura y densa, con una forma de cantar de Bunbury que nos recuerda registros lejanos en el tiempo y que es agradable recuperar o la bellísima y melódica “La Constante” con un final espectacular de los que ya no se hacen.

Por último y según algunos deslenguados haters de esos que se aburren, Bunbury es, supuestamente, intrascendente musicalmente y no se moja lo suficiente, políticamente hablando. Pues bien: nosotros pensamos que el arte está por encima de las ideas y los artistas no tienen por qué tratar de política social explícitamente, esto es solo una opción de las muchas que hay. Por otro lado, dudar de su aportación musical tanto con Héroes del Silencio como en solitario, guste o no, es de pedantes recalcitrantes sin ningún sentido de la objetividad.

Por nuestra parte el disco de Bunbury es de los mejores de su carrera: inquietante, contundente, a veces psicodélico, pero directo. Seguro que cuando llevemos más escuchas nos sonará aún mejor

Share

Deja un comentario