La Protesta de Sergio o la evolución de un inquieto errante

Sergio Hernández pronto cumplirá 29 años y ya tiene una larga trayectoria dentro del rock urbano, el de siempre, el que suena a barrio y verdad, el que no se vende por dinero y mantiene su creatividad e integridad por encima del negocio musical que ignora, en estos momentos más que nunca, propuestas como las suyas por considerarlas cosas del pasado o poco vendibles.

La Protesta de Sergio es su expresión más personal. Con su experiencia en bandas como A Bote Pronto, Degeneraos o Grado 7, ha evolucionado desde unos inicios muy adolescentes cercanos al punk hasta un rock mucho más adulto con influencias del rock más callejero, pero también de aspectos más elaborados como ciertas bandas de rock progresivo, incluso hard-rockeras o metaleras.

Debe empezar a sentirse un extraño en su generación, un hombre joven, que se acerca a la treintena y que no comulga con las modas impuestas e instrumentalizadas por el sistema que intenta introducirle una y otra vez dentro del rebaño e integrarlo definitivamente en esa sociedad adulta carente de aspiraciones personales más allá de lo que dicha sociedad convencional impone.

Sergio empieza a madurar irremediablemente y en esta carta de presentación que es «Mundo cruel» da buena cuenta de sus emociones. Ya tiene pasado y ha perdido, como todos, muchas cosas por el camino, sobre todo esas personas que marcaron tu infancia y que, en cierto modo, siempre nos acompañan. Él tiene la suerte de desahogar esos sentimientos a través de melodías que salen desde lo más profundo de su ser y nosotros podemos disfrutarle en un buen momento creativo.

Esperamos que, al margen de eso tan relativo que llaman éxito, el futuro nos traiga trabajos en forma discográfica de este músico singular que tiene muchas cosas que decir. Nosotros esperamos expectantes.

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