El T.O.C. & Roll de Exzéntrikos

Uno piensa que su grupo es underground, no tanto por su estilo de música, si no por la poca proyección de conciertos en lugares que no sean pequeños y de dudosa calidad sonora (con honrosas excepciones). Pues esto no es nada comparado con aquellos que apenan tienen sus canciones en una plataforma de Internet y aún invierten en la producción y fabricación de un cd que nunca se sabe muy bien como se va a vender ni donde.

Fuera de gigantes como YouTube o Spotify se podría decir que estos grupos prácticamente no existen, aquellos y aquellas que no veis más allá de dichas plataformas ¡No sabéis lo que os perdéis!

Yo he tenido la suerte de conocer a unos cuantos y uno de ellos son Exzéntrikos. Eclécticos podían haberse llamado también: una amalgama de estilos que van desde el punk hasta la dark wave, pasando por el glam-rock, horror punk, la new wave, post-punk o psychobilly, para acabar en un rock and roll con algún leve toque clásico que nos recuerda al espíritu de los primerísimos tiempos de «La Movida» (más bien pre-movida), cuando aún le quedaba algún toque macarrilla del «Rrollo» y también a las posteriores «Hornadas irritantes» o incluso al toque irónico de los Ilegales.

Una colección de canciones sin desperdicio, divertidas, irreverentes, sádicas, terroríficas, llenas de vida, muerte y pasiones desbordadas. También algo demenciales y desequilibradas. No en vano llaman a su peculiar estilo T.O.C. & Roll, utilizando las siglas del trastorno obsesivo compulsivo y expresando todo este galimatías con solvente soltura.

Salvo unos coros, algo desajustados, el disco entra muy fácilmente y el sonido es muy bueno para ser una grabación mayoritariamente orgánica y tan independiente. Las letras te atrapan en su historia y no te sueltan. La temática mejor que la descubráis en vuestra escucha porque hablar de ella sería un «spoiler» inaceptable.

En directo van sobrados de carisma, aunque da la sensación de que toda su labor escénica la has visto antes, sabes que, en el fondo, son teatralidades que echabas de menos. Yo, que he compartido escenario con ellos y los he visto alguna vez más, os puedo corroborar que valen la pena y que, te gusten o no, no te van a aburrir ni dejar indiferente.

De momento solo puedes escucharlos en su BandCamp, pero puedes conseguir un cd, que aconsejo absolutamente, poniéndote en contacto con la banda en las direcciones que os dejaré al final de la entrada.

No olvidéis este nombre: Exzéntrikos, e ir a verlos en vivo si tenéis la más mínima ocasión.

BANDCAMP: https://exzentrikos.bandcamp.com/

E-MAIL: exzentrikos@hotmail.com

FACEBOOK: https://www.facebook.com/EXZENTRIKOS

INSTAGRAM: https://www.instagram.com/exzentrikos/

Entrevistando a Jon Dove mientras suena «OM», su último álbum.

Salva Pastor ya mostró grandes aptitudes con su anterior alter ego Sproj3ct, pero parece ser, que desde que se transformó en Jon Dove, llegó a un nuevo nivel con el que, podríamos decir, se acerca mucho más a lo que el desea de si mismo. Tal vez no sea un artista de grandes singles y su obra puede parecer algo monótona, sin embargo, nunca desechas nada, el buen gusto con el que está hecho, su honestidad y elegancia hacen que siempre tengas su música a mano porque siempre viene bien.

«OM» no es un disco fácil, su espesura te puede hacer divagar al igual que sus textos, pero, más allá de su metafísica, es un álbum compacto, notable y magnífico para todo tipo de momentos. Si no sabes que es escuchar, Jon Dove no te va a descubrir nada nuevo, pero nunca te va a fallar. Como ese amigo, no tan divertido como otros, pero que siempre está ahí. Hablemos con él.

1 – ¡Hola Jon! ¿En qué momento circunstancial o vital  te encuentras ahora mismo?

¡Hola Albert! Probablemente en el mismo en el que se encuentra el resto de la humanidad, pero con matices. He conseguido equilibrar la ansiedad provocada por la pandemia mundial y por los cambios que nos ha obligado a asumir a todos, con la dosis de paz interior que mi mente necesita para no terminar perdiendo los nervios. No es fácil y tampoco sale gratis hacer esto y menos para alguien que literalmente ni puede ni quiere estar quieto.

Además del desgaste emocional me he replanteado creencias y querencias, pensamientos y fe y no solo en dioses o religiones si no también en las personas. Toda esta circunstancia ha hecho que obvie, definitivamente, el tópico de que la vida es corta y que hay que disfrutarla todo lo que uno pueda. Ahora mismo observo como la extremada fragilidad del ser humano es la peor y más difícil de las batallas que tenemos que lidiar. Esto es lo que limita a las personas : su fragilidad y no la insoportable levedad del ser. Intento fortalecerme físicamente, emocional y psicológicamente y aprendo a como mantener el equilibrio entre mis inevitables e incuestionables debilidades y aquello que me hace fuerte.

Esto sin duda marca mis letras, mis sonidos rebuscados e hiper-programados una y otra vez porque no acabo de encontrar exactamente el ruido que quiero hacer.

2 – Dejaste el conservatorio a los 17 años, aprendiste a tocar varios instrumentos acústicos. Sin embargo, acabas realizando electrónica, retomando la música muchos años después ¿cómo ha sido todo éste proceso para llegar a hacer, tal vez lo contrario a lo que aprendiste? ¿No te resultó útil lo aprendido académicamente?

Estudiar música durante la adolescencia no es algo que un tipo como yo pueda aprovechar para hacer música… parece una contradicción, pero es real. Aprender lo que los demás aprenden, lejos de motivarme me desespera. A veces necesito una velocidad distinta a la que se marca, ya sea más rapidez o más lentitud, pero me cuesta ir a la velocidad “obligatoria” en cuestión de aprendizaje. En el primer año hice “Preparatorio” y al mes me pasaron a 1º, y antes de finalizar el curso a 2º examinándome ya a partir de ahí anualmente hasta 5º. Pero casi salí huyendo del conservatorio – podríamos quitar el casi – porque me aburría. ¿Aprendí?… sí… ¿retuve lo aprendido?… pues seleccionando lo que me interesaba y olvidando lo que hacía que me pareciera a los demás en aquella época.

Mi primer sintetizador fue un pequeño Casio VL-1 y con eso podía hacer mucho más que tocar cuatro partituras en el piano. Con eso podía tocar ruidos que no podían tocar otros. Podía hacer lo que las bandas de la música que me gustaba en aquella época hacían. Podía, ya no imitarlos, si no acompañarlos desde mi casa, sin que lo supiesen, en algo que yo pensaba que era la evolución lógica de la música, con mis propios sonidos, con mis propias ideas. Me regalaron un SK-1 y eso fue ya la revolución. Empezaron a aparecer los primeros trackers para PC y ahí hice mis primeras grabaciones caseras. Pero “me hice adulto”… y aquello que era una afición quedó aparcado hasta 2012.

3 – Dejando a un lado las influencias más obvias ¿Qué músicas o artistas te influyen para componer/producir?

¡Básicamente voy a golpes de ametralladora!… oigo un tema de una banda que a lo mejor ni conozco y me empapo de toda su discografía. Oigo temas sueltos de bandas que hacía tiempo que no oía y me las guardo para incorporar ideas en los centenares de temas que tengo compuestos y guardados en carpetas clasificadas por fechas. Cuando quiero oír música por el placer de oírla, es evidente que Depeche Mode, OMD, Yazoo, Aviador Dro, Video, Cetu Javu y decenas de músicos de mediados finales de los 80 ocupan horas de escucha diaria. Pero la influencia cada vez viene menos de ahí.

Descubrir gente que hace música similar a la mía, con las mismas herramientas o parecidas y con los mismos medios me inspira. Oigo un tema de Destino Plutón y soy incapaz de hacer algo parecido, pero saco ideas de ellos. Oigo a Síbaris y pienso “no puedo llegar ahí”, pero me facilita el camino para llegar donde necesito con algún tema en concreto que tengo enquistado. Mesh, TopBrazil, Kill Bill G, Mosh, M83, Fangoria, Aaron… en fin… oigo sonidos de todos ellos, me siento a producir temas que a lo mejor compuse hace meses o incluso años y de ahí saco mi propio sonido.

4 – ¿Qué grupos y/o artistas de tierras ibéricas actuales afines o relacionados con tu música escuchas o te inspiran? ¿Cómo ves dicha escena a día de hoy?

Tengo bandas de las que soy casi incondicional. Fangoria son sin duda un referente, desde su álbum “Una temporada en el infierno” (1999) hasta “Arquitectura Efimera” (2004) están presentes casi a diario, de hecho tengo que dejar de oírlos cuando compongo para evitar que se me metan en la cabeza las melodías de alguno de sus temas. Kill Bill G es en cierto modo mi anticristo, no soy un tipo agresivo con la música y no quiero decir que ellos lo sean, pero sus letras y su EBM puro son radicalmente distintos a lo que hago, sin embargo me siento cómodo escuchándolos porque me ayudan a no ser excesivamente lírico con mi música. Síbaris tiene unas letras que me hacen pensar, alguna incluso no me la quito de la cabeza durante días y las tengo apuntadas para literalmente no repetirlas en mis temas. Serch son otra banda que oigo con frecuencia para intentar acercarme a la perfección de sus producciones. Bandas y músicos como Insight, Cyborgdrive, Dieddro, Troika, Destino Plutón e incluso en ocasiones OBK suenan en mis auriculares regularmente. Me dejo a gente en el tintero… seguro.

La música electrónica en España ha pasado desafortunadamente a un tercer/cuarto lugar. La necesidad de los jóvenes de hoy en hacer “lo que hace todo el mundo para no ser diferente”, cosa que es comprensible y quizá incluso necesaria, porque la historia es cíclica y hay que pasar por las mismas circunstancias cada ciertos años, ha hecho que el panorama electrónico, techno y synthpop se aleje de las plataformas online, de las radios, etc. Al menos en España, porque si es cierto que en otros países europeos el tema es radicalmente distinto. Alemania, Francia y UK probablemente tienen el empuje que nos falta a nosotros. Aquí la música bailable y “facilona” – con todos mis respetos – procedente de Sudamérica ha relegado a otros planos a todo lo que no se parezca a ella.

5 – “OM” es el título de tu último álbum. ¿Que significa esto en el contexto del disco? ¿Es un mantra que se cierne sobre los trasfondos de las letras?

“OM” es una pequeña revolución personal. La palabra OM es uno de los mantas sagrados de la religiones hinduistas y budistas. Se dice de ella que significa unidad con lo supremo, la combinación de lo físico con lo espiritual, el sonido del que emergen todos los demás sonidos, ya sean de la música o del lenguaje divino. Y como te comenté al principio de la entrevista, las circunstancias anteriores me han hecho replantearme muchas cosas. No es que me haya hecho budista, entre otras cosas porque nunca he sido lo suficientemente creyente en nada para considerarme religioso, pero si es cierto que es más fácil entender para mi que nuestro destino está en nuestras manos y que lo que nos pasa es lo que provocamos que nos pase, que aceptar que alguien te premia o te castiga por ser bueno o malo. “OM” busca fusionar ideas de mi pasado con temas más “pop” – como por ejemplo “El sueño del asesino del papel” – con otros como “Mi sangre en ti”, un tema irreverente donde tu Dios, se ríe de ti porque ya está harto de que le eches la culpa de lo bueno o lo malo que te pasa.

El tema titulado “OM” es sólo una pequeña muestra de rebeldía y el reflejo de un tatuaje grabado con “tinta oscura que penetrará en tu epidermis para marcar el compromiso con tu señor”… y da igual el que sea. Ahí queda para siempre, “grabada a fuego”. Ese tatuaje está oculto… solo lo ve quien se gana verlo.

Y lo mismo ocurre con “Por si acaso todo es verdad” y la rebuscada idea de “puede acaso Dios crear una piedra que no pueda levantar…”. Si es capaz de crearla no podrá levantarla, y si no puede crearla no es todopoderoso.

Sí, efectiva y definitivamente “OM” define las letras y el concepto de todo el álbum ya sea por contraste o por acercamiento al mantra budista/hinduista.

6 – ¿Cómo ha sido todo el proceso compositivo de este trabajo y hasta donde querías llegar?

Pues comenzó justo en las primeras semanas de confinamiento en marzo/abril del 2020. Mi actividad habitual cambió radicalmente, mi cabeza pasó de ir a 1000 a tener que decelerar a 50 y dando apoyo además a compañeros que necesitaban que estuviera ahí con ellos. Todo esto me empujó a retomar antiguas composiciones oscuras y a realizar nuevas con sonidos en tonos menores, alejándome mucho más del pop y acercándome al synthpop más puro. Fue mi vía de escape porque lo cierto es que yo no tenía “por donde escapar”… así que empecé a hacer lo que mas me gusta e intentando llegar a donde he llegado. Sacar siete temas era mi meta inicial, nunca me plantee repetir la barbaridad de sacar 10 temas como en el álbum anterior porque quería que este mantuviera un equilibrio que no conseguí con “Caracteres Espaciales”.

Pero claro… los músicos somos imprevisibles. Me senté a retocar un tema, me confundí de banco en el Supernova y modifiqué la onda siguiendo una plantilla que guardé el día anterior en un papel pero con el preset equivocado… y de ahí salió “Cambio de Planes”, probablemente el tema que más he disfrutado componiendo, grabando y produciendo siendo a la vez el más simple de “OM”. Una de mis guitarras “quejándose” al final del tema, mi batería golpeada con rabia durante todo el tema, el dichoso Supernova y el incontrolable y siempre sorprendente Virus Access haciendo ruidos entre medias y rompiendo el plan previsto… hasta ahí quería llegar, a cambiar de planes de manera inesperada que es en definitiva lo que siempre he hecho en esta vida.

7 – ¿Qué grandes diferencias podríamos encontrar entre tu anterior etapa con nombre de guerra Sproj3ct y Jon Dove como para haber cambiado dicho nombre artístico?

Muchas. Mi música tiene ahora mucho más sentido, no compongo, produzco y publico en un mes. Medito durante mucho tiempo primero la idea global, el título de esa idea, la forma y el color de los sonidos que quiero usar y lo que quiero contar. Empiezo con un tema que casi siempre no se parece en nada a todo eso porque no soy capaz de centrarme en todo ese proceso anterior – en este caso empecé con “Soy un algoritmo” que quizá sea el tema más discordante de “OM” – y de ahí me voy acercando a la idea inicial corrigiendo las desviaciones de los temas de manera continuada hasta que decido empezar mi particular campaña de marketing social.

Sproj3ct fue el preludio, la excusa perfecta para justificar que se puede retomar la música tras décadas de tenerla como algo anecdótico y Jon Dove es la evolución necesaria en mi música para hacer lo que siempre he querido hacer y tener : mi propio estilo, mi propia mezcla de sonidos e instrumentos acústicos, eléctricos y electrónicos. Jon Dove es además mi manto protector… yo lo hago todo y necesitaba una manera de explicarlo sin parecer ni pedante ni un bicho solitario. ¿Alguien se ha parado a traducir Jon Dove del inglés al español?… lo dejamos para aquellos a los que les pique la curiosidad ¿vale?.

8 – ¿Has pensado ir más allá de la auto-gestión y, tal vez, entrar a formar parte de algún sello ?

No exactamente. Huyo de tener mas obligaciones en mi vida, tengo muchas ya. El ser independiente me permite hacer esto cuando quiero, cuando puedo, y de la forma que realmente quiero en cada momento. No es algo que descarto y de hecho, el “fichar” por Noise Records es un primer aunque tímido paso que me hace ir un poquito más allá… pero de manera controlada.

9 – Dices que no piensas dedicarte nunca de forma profesional a la música, pero, a juzgar por tu entusiasmo en cada lanzamiento, ¿no crees que en el fondo es tu gran deseo o uno de tus anhelos prioritarios?

Sí, es cierto, le pongo mucha pasión a esto. En realidad, le pongo mucha pasión a todo en mi vida, si no, no sería yo. Los seres humanos venimos para ser valientes, justos y felices a este mundo. No es fácil ser las tres cosas en la misma medida, así que intento centrarme en ser feliz sin olvidarme de las otras dos tareas, pero si realmente en algún momento tuviera oportunidad de hacer algo más profesional, con seguridad solo lo haría si eso me hiciera ser más feliz de lo que soy ahora mismo haciendo la música que hago y de la forma que la hago.

10 – ¿Una de tus canciones dice que eres un algoritmo? ¿Que tal te llevas con la cantidad de ellos que ahora condicionan nuestros asuntos? ¿Crees que son justos? ¿lícitos en su proceder?

Los algoritmos forman parte de mi vida profesional y lo cierto es que soy un “ser informático, informatizado y pro-tecnológico”. Ser todo esto sin algoritmos es complicado. Baso gran parte de mi vida en algoritmos casi sin darme cuenta porque los tengo muy interiorizados, pero de ahí a pensar que son justos… pues no siempre.

Son igual de justos o injustos para todos en tanto en cuanto no hay más caminos que los que marca el algoritmo elegido para tomar decisiones seas quien seas. Son lícitos siempre que se conozcan antes de ser utilizados y lo cierto es que con todo lo que está pasando, con la vida que el ser humano ha decidido vivir en el siglo XXI, los algoritmos globales no son demasiado justos y en muchos casos, para nada lícitos.

¿Son necesarios?.. probablemente si, pero hay que tener en cuenta quien los diseña, quien los interpreta y a quien van dirigidos. Vaya… esto ya no sería un algoritmo, ¡sería una utopía!

11- ¿Qué piensas de las actuaciones en vivo para creadores como tú? ¿Hay circuito solvente?

Ciertamente no lo hay. No quiero invertir dinero en mi música, de hecho no puedo porque solo me sirve para autofinanciar algún que otro elemento para el estudio y alguna pequeña campaña de promoción en redes. Y lo cierto es que lo complicado que es dar el salto a un escenario por la casi necesaria inversión que eso supone y la falta de locales a tal efecto, no facilita la tarea a artistas que como yo buscan permanentemente la excusa perfecta para no hacerlo, a pesar de que tengo mucha gente que subiría conmigo… hay circuito para creadores mas “dedicados”. Para que un músico de “estudio” como yo suba a un escenario, hace falta que alguien te de un empujón y un sitio al cual subirte. Bueno y quizá algunas cervezas ayudarían también…

12. Para terminar: ¿Hay algo que no te haya preguntado y te gustaría reseñar?

Simplemente aprovecho la oportunidad que me dais para agradecer el apoyo que recibo cada vez que saco algún trabajo a la luz. La verdad es que nunca pensé que un inalcanzable sueño de juventud podría ser esto en lo que se ha convertido, que realmente no es nada grande, no es nada que cambie la vida de nadie ni que haga que las masas se mueven al ritmo de mi música. Pero tampoco es lo que pretendía, solo quería contar cosas y ahora las cosas que cuento las oyen y las ven miles de personas en todo el mundo y algunas de ellas incluso me dicen que les gusta lo que hago. Un modesto músico como yo ¿podría pedir algo más?.

Gracias por la oportunidad de dejar que os cuente quien soy.

Gracias a ti, Salva, por esta interesante entrevista. Espero que nadie piense que las referencias a mi grupo, Síbaris, son pactadas (ya os digo yo que no). Me alegran mucho las menciones a muchas bandas y/o proyectos que pululan por nuestras redes sociales comunes, es un punto de humildad y reconocimiento a tus coetáneos que no siempre se hace.

Ha sido un placer tenerte en Iberia Pop, eso sí, lo de que te apuntas mis letras me lo tienes que explicar en privado…

Hablamos.

Hablamos.

Julio Cable: «No hubo flores» es el sencillo que abre su próximo álbum «La Curva de Boutakow»

El primer single “No hubo flores”, el protagonista, como llegado de aquel Infierno de Dante, recuerda a una novia de juventud con la que se portó mal en el pasado y a la que, desenterrando recuerdos y avergonzado, presenta disculpas explicándole cómo le ha ido la vida.
Todo acontece en canciones nerviosas de poco más de dos minutos, coloreadas con los sempiternos tintes de Big Star, Paul Collins o Easybeats. Como “Viernes en el recuerdo”.

Son cosas que encuentras en la orilla cuando baja la marea.

Grabado en los estudios Grabaciones Sumergidas, está coproducido por Juan Antonio Mateos (The Magic Mor, El lobo en tu puerta, Detergente Líquido) y el propio Julio Cable y plagado de guiños a personajes perdidos que quieren ser rescatados de los recuerdos del pasado.

A veces, la vida te trae recuerdos de hace mil años que, inesperadamente, llegan como despojos abandonados por la marea baja. Este resto es la primera propuesta de Julio Cable en su nuevo álbum “La curva de Boutakow”. Una maniobra de rescate para náufragos que, como el propio autor, llevan décadas instalados en una agotadora adolescencia power pop que nunca termina.

Julio Cable en la actualidad está formado por Oscar Vias: guitarra y coros; Javier Fopiani: batería; Javier González: bajo y coros; junto a Julio Cable: guitarra y voz.

Cinco discos en solitario: “Capitalismo zombie y playa” (2018), “Centramina, Beatles y Mazinger-Z” (2016),  “Tratado personal del inútil combate” (2015), “Canciones en el garaje” (2013), y ahora este quinto disco “La Curva de Boutakow” que aparecerá este 2021, y cuyo título es una maniobra marinera de rescate, en el que el propio Julio Cable se reconoce como «naufrago», que rodeado de su universo íntimo, evoca al efecto sanador de las canciones que no puede parar de escribir.

«Incombustible» es el adecuado título del nuevo single de Mist3rfly

Mist3rfly vuelve a la carga. Este «Incombustible» productor y compositor con infinidad de proyectos paralelos nos explica sus motivos para seguir en la brecha:

«Mi vida es la música, mi obsesión, mi forma de sentir. Por eso saco nuevo single. Con el título de ‘Incombustible’ pretendo comunicar varias cosas:

**Que nada me agota,
**Que pretendo seguir creando y dejando ver mis influencias, aquí mucho más clara si cabe: New Order, Joy Division, Kraftwerk, Pet Shop Boys, The Cure, y Depeche Mode,
**Que quería mostrar un trabajo en el que he hecho todo: desde, lógicamente, la producción hasta el videoclip, pasando por la fotografía y el diseño de la portada.
Del mismo modo he aportado las programaciones, los bajos, guitarras, mi voz, la masterización…

Ha sido como un viaje por lo que he venido haciendo durante los últimos 32 años de mi vida: amar la música. Un viaje largo resumido en poco más de 3 minutos…
A este Incombustible le acompaña como cara B una versión que he realizado del tema “Mi fábrica de baile” de Joe Crepúsculo, la que para mi es sin duda una de las mejores canciones de pop bailable de los últimos tiempos.»

Coque Tornado y «La Estación» (nuevo single)

Dice Coque Tornado que «La Estación» es una canción de pop indie y no se lo voy a negar del todo, aunque a mi me recuerde a aquel pop-rock suave de los años 70, apacible, melódico y lleno de matices. Como aquel «Linda Prima» de Solera, pero sin connotaciones folk o ese deje cotidiano a lo Vainica Doble. Tal vez sea ese sonido tan Lo-Fi, especialmente a medida que la canción avanza y va sumando frecuencias. Sonoridad algo saturada por las guitarras, batería y alguna cosa más, como los coros, no también ajustados como los de los mencionados Solera o sus sucesores Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán. Con todo, la voz principal, está bien, artísticamente, con algún momento de mezcla (o edición) que se va, según mi criterio. Los coros no me gustan en general, sobre todo dicha mezcla.

Volviendo a las referencias, tal vez me digáis que os recuerda más a indie pop clásico tipo Le Mans o Nosotrash. De hecho, él mismo asegura estar influido, en esta canción, por indie de diversas partes de la geografía ibérica que podéis imaginar. Puede que sea el sonido poco definido o la melodía de la voz, pero a mi me a llevado a mis primeros años de vida. Uno que tiene una edad.

Dicho esto, si me quedo solo con la canción en si, es un derroche de frescura, una composición prácticamente sobresaliente. La base de piano es un primor, camina sola. La voz, como he dicho, salvo algún momento que se descontrola en la mezcla (no vocalmente), mantiene la fuerza y dulzura adecuada y el texto es una historia digna de contar, bien escrito en su mayor parte y muy bien fusionado con la música. Una música llena de impulsividad, esperanzadora y juvenil, sin caer en tópicos de la edad y llena de detalles acertados.

Cierto es que mi obsesión sonora me puede nublar sobre la visión global y que mis recuerdos nostálgicos me pueden llevar a momentos e impresiones equivocadas, pero, como en la mítica película de Billy Wilder «Nadie es perfecto» y Coque y yo menos, por mucho que nos empeñemos en mejorar. La pregunta es: ¿seriamos mejores si fuéramos perfectos?

«La Estación» es un single adelanto de un álbum sin fecha de lanzamiento. De momento solo esta disponible en su BandCamp y Spotify, pero pronto la tendrás en las plataformas habituales

https://coquetornado.bandcamp.com/album/la-estaci-n»